La inocencia de los niños siempre nos ha parecido una buena excusa como para perdonar una pequeña travesura. Parece ser que a ellos (y a los más mayores) no les basta una buena intención para comprobar que hiciste lo debido. La vida diaria de un niño está llena de aventuras a las que los más mayores no les damos toda la importancia debida

¿Puede un niño entender porque se le castiga cuando sus deseos no eran malos?¿es que defender lo que sienten y piensan es un pecado? ¿Quizás el no tener ganas de estudiar un par de días está reñido con el seguir aprendiendo?

Los mayores no dudarían un momento en vivir todas las peripecias
por las que ellos pasan diariamente:

- Traer una mala nota a casa y tener que entregarla a papá y mamá
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Ser castigado en tu habitación sin hablar con nadie (o quizás en el cuarto oscuro)
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Que el profe te castigue con los brazos en cruz, libros en las manos… ¿y con    orejas de burro?
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Copiar en los exámenes sin que te pillen
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Sobornar al empollón de la clase para que te haga los deberes
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Hacer una buena acción a la semana y sentirte un santo
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Pillar a un ladrón robando en casa ajena y poder capturarlo tú mismo
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Salir a dar un paseo con papá y que te enseñe como ser un hombre de provecho

¿Y si todo esto lo vivieras con TU HERMANO GEMELO?
¡Sería increíble!

 

Ficha Artística

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